El futbol femenil profesional en México es prácticamente nuevo. En 2016 se creó la Liga MX Femenil, su primer torneo de liga lo vio hasta agosto de 2017, desde entonces, con apenas tres temporadas y la presente en curso, el futbol femenil profesional ha tenido que avanzar en un camino lleno de dificultades y obstáculos para desarrollarse y crecer en todos los niveles.

Falta de presupuesto, pocos patrocinadores, incipientes entradas en los estadios, salarios muy bajos, entre otros problemas han mermado a la joven liga para que incluso se haya puesto sobre la mesa de directivos y dueños, la opción de eliminarla y volver al amateurismo.

Los sueldos de la Liga MX Femenil son incipientes para una deportista profesional que dedica todo su tiempo a entrenar, concentrarse, viajar y jugar para su club. El salario que recibe en promedio una futbolista en México es de mil 500 pesos a tres mil pesos mensuales.

De acuerdo con EL UNIVERSAL, la jugadora mejor pagada en el futbol femenil, percibe un monto anual que ronda los 30 mil pesos. Si comparamos esto con los 2.7 millones de dólares (54 millones de pesos) que gana Oribe Peralta en un año, los sueldos son estratosféricamente dicotómicos para dos personas que practican el mismo deporte.

Los salarios en la Liga MX Femenil, están sujetos a los patrocinadores que puede atraer cada club y a los recursos que otorga la Federación Mexicana de Futbol, provenientes de lo que produce la Selección Femenil. Es tarea de cada equipo generar su propio dinero, pero entre menos patrocinios, hay salarios más bajos.  

Así mismo la Liga MX Femenil no cuenta con un patrocinio fijo, es decir que no hay una marca que respalde el nombre de la liga, como si ocurre con la primera división masculina, cuyo nombre completo es Liga BBVA Bancomer MX. O el caso de la Liga Iberdrola, la primera división española de futbol femenil, donde la marca Iberdrola patrocina a este torneo.

La falta de una marca que acompañe permanentemente a la liga, evita que haya recursos fijos y seguros para la misma, por lo que se depende mucho de lo que puedan generar los clubes en entradas o patrocinios propios, así como algunos derechos de televisión y el dinero de las marcas que se anuncian en los estadios.

Los horarios son otro de los obstáculos que tiene la Liga MX Femenil para su crecimiento. La mayoría de los partidos se juegan en horas poco atractivas o accesibles para el público, ya sea para asistir al estadio o para prender la televisión y ver un juego, porque las horas estelares las ocupa el futbol varonil.

Con apenas cuatro temporadas la Liga MX Femenil corre el peligro de extinguirse. En pleno 2019 y en la era del progreso, las mentes abiertas, de la equidad de género y del renacimiento del feminismo, una liga de futbol femenil profesional, tiene que enfrentarse a un sinfín de obstáculos y siempre nadar contra corriente para intentar sobrevivir.