El Camp Nou recibía la segunda semifinal de la UEFA Champions League, entre el conjunto del FC Barcelona y el Liverpool. Con un espectacular mosaico, Lionel Messi y compañía recibía al conjunto inglés con una racha de 19 partidos sin perder en todas las competencias. Los dirigidos por Klopp sorprendían en su planteamiento inicial con la ausencia de Firmino y la titularidad de Wijnaldum.

Las acciones en el primer tiempo no se hicieron esperar. El dominio alterno de ambos equipos proporcionó que ambos equipos se vieran exigidos en la zaga defensiva. Las primeras oportunidades las tuvo el equipo inglés, pero Messi puso a temblar la parte baja con un ajugada polémica por una posible mano de Joel Matip. Sin embargo, el árbitro no necesito acudir al VAR para confirmar su decisión de la inexistencia de penal.

Ambos clubes ejercían presión alta y buscaban las bandas para tener profundidad. Los cambios de juego eran una constante y otra alternativa para los jugadores. Fue asi, como en el minuto 26, el Barcelona se hizo presente y con un gran pase filtrado de Jordi Alba, Luis Suárez encajó el primer gol.

Con el gol de ventaja, parecía que el club español tomaba el control del encuentro, pero Liverpool mantuvo la presión e inquietó en un par de ocasiones al portero alemán Ter Stegen. La más clara la tuvo el senegalés Mané que no pudo hacer un buen contacto con el balón y la mandó por arriba.

Conforme se acercaba el final del primer tiempo, el partido se tornó ríspido y con varias jugadas divididas. El árbitro parecía perder el control del juego, pero ambos clubes y los jugadores no exigían más de lo que veían. El primer tiempo culminó con el resultado a favor de los culés por 1-0.

El comienzo del segundo tiempo no disminuyó en revoluciones. El manejo del balón por parte del Liverpool les daba la primera oportunidad a los Reds, pero Ter Stegen lo evitó.

La posesión era del conjunto inglés, pero no lograba concretar las llegadas al área rival. El Barcelona aguantaba las oportunidades creadas por los jugadores contrarios y, agazapado, esperaba su momento para ampliar la ventaja.

Es hasta el minuto 75, cuando Messi se hizo presente en el marcador tras encontrarse la pelota después de que dio en el travesaño.

Con el empuje de marcar un gol de visita y reducir la ventaja, el Liverpool dejó espacios en la parte defensiva, mismos espacios que no fueron aprovechados. A pesar de no ser contundente, el Barcelona, al minuto 82, en un tiro de falta cobrado por Lionel Messi amplió la ventaja.

Con el 3-0 en contra, el Liverpool aún falló una más, esta ocasión, Salah estrelló su tiro en el poste.

El resultado culminó 3-0, después de una gran noche de Messi. Ahora, Liverpool se enfrentará al Newcastle en la disputa por el título de liga y el Barcelona, ya campeón, seguramente utilizará el partido del fin de semana para descansar jugadores para sellar la victoria en Anfield el próximo 7 de mayo.

Anuncios