El Wanda Metropolitano presenció la coronación de Liverpool ante el Tottenham. Es la sexta ‘orejona’ para los ingleses.

El día llegó, el partido que paraliza a todo el mundo del futbol, la competición más vista en el planeta, la culminación de los dos clubes más grandes de Europa en esta temporada: la final de la Champions League. El Wanda Metropolitano abre sus puertas para ver la batalla por la corona del viejo continente; Liverpool busca revancha del subcampeonato del año pasado y así levantar su sexta ‘orejona’, Tottenham desea meterse en la élite de Europa al alzar su primer trofeo.

Los dos equipos ingleses llegaron a Madrid después de dos semifinales cardíacas definidas por el esfuerzo y la pasión de los clubes británicos; los Reds remontaron al Barcelona de Lionel Messi en un partido frenético en Anfield; mientras los Spurs vencieron en el último segundo al equipo sorpresa de esta edición, el Ajax, en el Johan Cruyff Arena.

La alineación de Liverpool se conformó por una formación en 4-3-3 con Alisson debajo de los tres palos, la zaga por Robertson, Van Dijk, Matip y Alexander-Arnold; en media cancha Fabinho, Wijnaldum y Hernderson, y en el frente de ataque el tridente de terror en Europa con Sadio Mané, Mohamed Salah y el regreso de Roberto Firmino. Con estos once Jürgen Klopp quería ganar su primera Champions League.

Por su parte Mauricio Pochettino mandó al campo una formación de 4-2-1-3; el campeón del mundo, Hugo Lloris protegía el marco londinense; Trippier, Alderweireld, Vertonghen y Rose en la parte baja; en medio campo estaban ubicados Winks y Sissoko, adelante de ellos como media punta el danés Eriksen y en la delantera Dele Allí, Heung Min Son y el notable regreso de Harry Kane; destacaba la ausencia del gran héroe de Amsterdam, Lucas Moura.

Con la ceremonia de inauguración, el concierto de Imagine Dragons y la reproducción del himno, la final que detiene al mundo dio inicio. A los 25 segundos un intento de centro de Mané chocó contra la mano de Sissoko dentro del área, por lo que el colegiado marcó la pena máxima apenas en los primeros 60 segundos; Salah fue el encargado de cobrar el penalti, lo pateó con mucha fuerza por el centro de la portería. El Livepool comenzaba a no caminar solo, adelantándose al minuto 2.

El gol tempranero de los Reds condicionó los primeros instantes al equipo de Londres, los Spurs trataron de acomodarse en el terreno de juego, ganaron la posesión pero no pudieron generar peligro en el campo contrario. El juego se desarrolló principalmente en el medio campo en un partido trabado y de mucha paciencia. Las únicas acciones de gol fueron elaboradas por Alexander-Arnold en un tiro que pasó cerca del poste derecho y un remate de Robertson desviado por Lloris.

Con el comienzo de los segundos 45 minutos el ritmo de partido se incrementó, la urgencia de Tottenham se combinó con la intensidad de Liverpool; las oportunidades aparecieron de manera rápida: un tiro de Henderson (ingresado en el segundo tiempo) rozó el poste izquierdo de Lloris; los de Londres respondieron con un balón controlado por Dele Alli en el área chica bloqueado por Van Dijk.

En los últimos minutos el conjunto de Pochettino presionó en la parte alta de los Reds. El coreano Son tuvo el primer disparo peligroso con un intento de fuera del área que fue detenido por Allison, y en la jugada posterior el héroe de Amsterdam casi coloca el empate en el marcador. Minutos después Becker se puso la capa al desviar un tiro libre colocado por Eriksen; un año después la suerte le sonreía a Liverpool, su arquero sí se portaba a la altura del encuentro.

Los Reds no se tiraron atrás a defender la ventaja. Al minuto 87 un error de Dany Rose mando el balón a tiro de esquina. En el cobro la defensa rechazó a medias el balón, quedó en Origi -figura ante Barcelona con un doblete- quien fusiló a Lloris con un tiro en la base del poste izquierdo; el Liverpool daba la estocada final a Pochettino y compañía.

El Tottenham intento reducir la desventaja; no obstante Alisson siguió con el espíritu de ídolo y no permitió gol en su arco. El equipo que “nunca camina solo” hacía historia en Madrid, Liverpool conseguía su sexta ‘orejona’ al derrotar a los londinenses 2-0. Jürgen Klopp por fin conseguía su tan ansiada Champions League, todo era fiesta en Liverpool.

Con este resultado, el equipo de la ciudad Beatle se volvería el tercer ganador en solitario del torneo y después de dos finales perdidas, el técnico alemán conseguiría vencer en una final europea.

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