En una nueva edición del súper clásico sudamericano, la selección argentina consolidó una decepción más para su pueblo, mismo que poco a poco olvida la sensación de la alegría, pues ya son 26 años de no levantar un trofeo de campeón, la última ocasión en la que la ‘albiceleste’ tocó la gloria, fue en aquella lejana Copa América de Ecuador 1993, en la que campeonó tras vencer a la selección mexicana.

El partido estuvo desbordado de intensidad, dureza y llamativas jugadas individuales, como la detonante de la primera anotación brasileña, producto de Dani Alves, que con un sombrerito y un amague, dio inicio a la jugada que terminó culminando Gabriel Jesús al 19′.

La respuesta argentina fue mínima, pues todo estaba en pies del solitario e insuficiente Lionel Messi. En la parte alta del parado ofensivo argentino jamás existió sinergia, pues Agüero, Lautaro Martínez y el astro del Barcelona no lograron hilar una jugada que rompiera con la barrera brasileña.

Contrario a la respuesta argentina, la selección brasileña supo manejar los tiempos y momentos del partido, pues al sentirse superiores en la cancha y el marcador, prefirieron inyectarle calma y madurez al cierre de la primera semifinal de la justa.

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Al segundo tiempo, los comandados por Scaloni decidieron ir con todo al frente, sin embargo, el orden y la sociedad defensiva brasileña nunca se vieron afectados por las aspiraciones ofensivas argentinas.

Cuando Argentina vivía su mejor momento, apareció nuevamente Gabriel Jesús con un contragolpe letal, mismo que, tras un amague, decidió servir en bandeja de oro a su compañero Firmino, quien únicamente tuvo que empujarla al fondo de la red para poner el 2 a 0 definitivo.

La capacidad de respuesta ‘albiceleste‘ fue nula, ni el superhéroe, comúnmente disfrazado de fantasma, Lionel Messi, logró hacer frente por su selección y afición que irresponsablemente posa toda su confianza y esperanza en el astro ‘rosarino’.

Crónica presentada por Grupo Lutaska.

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