La final del tercer Grand Slam del año estaba lista. La cancha central nos daba la oportunidad de vivir el enfrentamiento entre Serena Williams y Simona Halep. La norteamericana buscaba empatar en títulos de major a la australiana Margaret Court con 24. La rumana quería coronar una temporada espectacular y consagrarse en la Catedral del Tenis.

Desde el inicio, Halep se impuso con autoridad al conseguir un break rapidamente, confirmó su ventaja y nuevamente le quebró el saque a Williams para adelantarse 4-0 en el primer set. Con tan sólo tres errores no forzados, la rumana se impuso 6-2 en el primer parcial. La estadounidense tuvo un bajo rendimiento al querer ganar los puntos con el segundo saque, donde sólo logro llevarse la mitad de ellos.

Para el segundo set el partido lucía más parejo. Ambas tenistas mantuvieron su saque para colocarse 2-2. Para el quinto game, la jugadora estadounidense fallaba nuevamente con errores no forzados y con varios tiros ganadores por parte de la rumana. El quiebre y la confirmación se dio nuevamente y Halep se colocó 4-2.

La número siete del mundo se veía dominante e inclusive, aplastante, ante una Serena Williams irreconocible. Con otra oportunidad para quebrar el saque, la rumana no perdonó y quebró el saque. Con servir para campeonato, la jugadora rumana se mostró apabullante donde se llevó el segundo set y el título con doble 6-2.

La rumana conseguía su segundo Grand Slam ante Serena Wiliams en sets corridos en tan sólo 56 minutos.Después del partido, Halep no podía creer lo que acababa de suceder.

Literalmente jugó algo fuera de mi mente. Cuando una jugadora juega así un partido lo único que tienes que hacer es quitarte el sombrero

Serena Williams

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