Con un dramático 2-2 definido en penales, Tigres se impuso al América en Houston y esperarán al ganador entre Cruz Azul y Galaxy para medirse por el título binacional.

Sorpresivo arranque

El duelo comenzó equilibrado. Como es costumbre, ambos equipos de poderío presentaban sus mejores escuadras en el terreno de juego, salvo el aún esperado debut de Guillermo Ochoa.

En el minuto 14, una diagonal retrasada desde la banda de la derecha felina, impondría las primeras condiciones del juego. Tras un desdoble violento de los Tigres, entre el arquero Óscar Jiménez y Paul Aguilar no se entendieron y fue el defensor quien terminó por mandar la pelota a la propia red.

Al minuto 34 vendría la polémica del juego. Un derribo de Carlos Salcedo sobre Roger Martínez sería revisado por el VAR, luego de que César Montaño no marcara penal de primera instancia; la tecnología lo ayudó y rectificó su decisión, mismo que cobraría con maestría Andrés Ibargüen.

El partido se puso parejo y emocionante. América tomaría la ventaja en el segundo tiempo, pues al minuto 84 volvería a la carga Ibargüen, quien desequilibró de banda izquierda al centro y, doblando la mano de Nahuel Guzmán, el balón ingresó con dramatismo.

Deja vu

Como aquél 25 de diciembre con una final en juego y un empate sobre tiempo, el villano en esta ocasión sería Bruno Valdés, quien mandaría a propia puerta el balón y terminaría obligando a jugar penales.

En la tanda de penales sería Leonel López quien fallaría por América, pues Nahuel Guzmán le desviaría el balón, mientras que Carlos Salcedo sentenció la tanda imponiendo el 5-4 definitivo.

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