Desde que Guillermo Ochoa regresó al fútbol mexicano los reflectores no han dejado de apuntar hacia el guardameta. Sin embargo, en las últimas semanas el discurso ha dado un giro de 180 grados que ha generado una importante presión sobre Memo.

El último episodio fue el pasado sábado en la cancha del Azteca cuando se dieron abucheos de la afición supuestamente hacia el portero americanista. Miguel Herrera salió más tarde a decir que los abucheos no habían sido para él, sino para el equipo en general.

Lo que es cierto es que el regreso de Guillermo Ochoa al fútbol mexicano no ha sido como se esperaba: de 5 partidos en los que ha jugado, América no conoce la victoria (4 empates y 1 derrota) y ha recibido 8 goles.

Pero la escasez de victoria ni el mal momento de América no pasa por lo que se haya hecho o dejado de hacer en la portería azulcrema, la realidad es que el presente de toda la plantilla no es la mejor, entre bajas y lesiones el equipo no ha podido estar completo en ningún momento del torneo.

Las expectativas sobre el retorno de Memo fueron altas y es por eso que el hecho de que no haya podido salvar al equipo de forma directa, el sabor de boca es amargo. No obstante, Ochoa ha cumplido, no ha sido espectacular, pero ha cumplido. Sólo el gol ante Pumas puede ser tomado como una falla, no más.

Guillermo Ochoa sabe mejor que nadie cómo darle la vuelta a situaciones así, ha soportado presiones todavía mayores y sabido cómo actuar frente a la adversidad.

Ahora, tiene la posibilidad de empezar a ser el héroe que tanto se quiere, cuando las águilas enfrente el próximo sábado a las Chivas por el Clásico Nacional. Memo debe de estar tranquilo porque todos conocemos lo que es capaz de hacer bajo los tres palos.

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