Miguel Herrera se ha caracterizado por ser un personaje mediático en el futbol mexicano como jugador y como entrenador. Un hombre que dejó escapar la única oportunidad que tuvo de jugar una Copa Mundial, que ha sido partícipe de enfrentamientos directos o indirectos con aficionados y que se puso la soga al cuello mientras dirigía a la Selección Mexicana por no tener la capacidad de controlar su temperamento.

Foto: Lospleyers.

La Comisión Disciplinaria de Arbitraje sancionó a Miguel Herrera con tres partidos de suspensión, tras el penoso comentario que pronunció el pasado sábado al recorrer la zona mixta del estadio Azteca, luego de la derrota que sufrió el América a manos de Cruz Azul.

No se puede exigir respeto ni disciplina si no se predica con el ejemplo. Si de por sí es penoso que el personaje que se supone, debe imponer el orden sobre la cancha, sea expulsado durante el partido por perder los estribos, da mayor vergüenza el expresarse tal manera no sólo del silbante, sino de cualquier persona que por derecho innato merece respeto y dignidad.

Herrera dio a entender su inconformidad y molestia de la siguiente manera “No puedo hablar. Pregúntenle al puto árbitro que viene allá atrás“, refiriéndose al árbitro central Marco Antonio Ortiz. Como tal el insulto no se lo dijo directamente, pero sí infringió a los principios de deportividad y juego limpio de la Federación Mexicana de Futbol.

Según el informe disciplinario de la Federación, uno de los encuentros que se ausentará Herrera será debido a que vulneró el Causal 4; faltar al respeto a los oficiales del partido (lo que hace por lo general en cada jornada) y el par restante por referirse al árbitro central de manera tan soez y ofensiva.

No es ni será la última ocasión en que Herrera se vea involucrado en este tipo de polémicas, sin embargo, de las más recordadas y que no podrán ser dejadas en la historia por su frecuente reincidencia en volver a actuar de incorrecta forma, se puede recordar cómo Miguel Mejí Barón lo dejó fuera de la lista final rumbo a la Copa del Mundo de Estados Unidos de 1994.

Herrera perdió la paciencia durante un enfrentamiento en contra de Honduras y atacó con una fuerte falta a Dolmo Flores. En palabras de Mejía Barón, éste fue el hecho que le hizo estar de seguro de no llevar consigo a jugadores con problemas de conducta a la justa mundialista.

Veinte años más tarde acudió a una Copa Mundial de la FIFA, pero a cargo de la Selección Mexicana. El equipo que dirigió, quizá dejó de los mejores sabores de boca al desplegar buen un buen juego, por ende, nadie dudó de su proyecto. Sin embargo, un año después y tras haber ganado la Copa Oro, Herrera se le fue a los golpes en medio de un aeropuerto a uno de los comentaristas más populares del país, lo que desembocó en su salida del seleccionado nacional.

Pero regresando a los hechos recientes, pareciera que el video en el que Miguel Herrera se disculpó públicamente, causó un gran y positivo efecto para su causa, pues solamente serán tres jornadas las que estará relegado de la cancha.

La Femexfut se contradijo con su dictamen o acaso ¿no busca erradicar dentro de los estadios aquel grito homofóbico que ha causado tanto revuelo, llamadas de atención por parte de la FIFA, medidas preventivas y sanciones para la liga local?

Esta palabra debería evitar ser escuchada tanto por cientos miles de voces en el estadio, como por jugadores, entrenadores y directivos. Deberían imponer sanciones ejemplares en contra del personaje que sea, no tratar de tapar el Sol con un solo dedo y permitir que los de pantalones largos determinen cómo actuar.

Hace un par de semanas podía leerse en redes sociales cómo se exigía que un jugador fuera suspendido hasta que uno de los Dos Santos se recuperara por completo, o que mínimo se le castigara de uno a dos meses de suspensión y otros tantos desearon que se le retirara la licencia como jugador por haber provocado un aparatoso impacto y lesión.

Qué daña más, los golpes y lesiones que se pueden dar dentro de un deporte de contacto sobre la cancha o la falta de educación, modales y profesionalismo que pueden verse fuera de esta. Herrera no actúa según al equipo que dirige, el más ganador del futbol mexicano y que es un referente del país a nivel internacional.