Existe la idea generalizada de que la lucha libre es un deporte-espectáculo donde hay movidas y golpes simulados, que hay un show montado donde debe seguirse el guión. Pero el entrenamiento, preparación y ejecución de cada movimiento debe tener exactitud milimétrica, un error puede ser muy costoso. El caso de La Parka es un ejemplo del riesgo que corren los profesionales del ámbito luchístico. 

En el marco de la celebración del aniversario de la Arena Coliseo de Monterrey, La Parka se presentó en una lucha donde también se encontraban Rush y LA Park. Fue en un lance entre la segunda y tercera cuerda, donde el gladiador erró por centímetros y su pie izquierdo tocó la cuerda superior, lo que provocó que su vuelo no llegará a destino correcto y se impactó con la valla de contención. Una equivocación mínima, que le ha costado mucho y ha impactado en los aficionados. 

Dorian Roldán, director general de la Lucha Libre AAA Worldwide, comentó que La Parka fue operado con éxito en un hospital de Monterrey. También dijo que sus signos vitales son buenos y que se mantiene estable. ‘La huesuda’ tiene 27 años de trayectoria lo que le ha valido para ser de los personajes más mediáticos de la empresa luchística, y con 53 años, es un icono de la lucha libre en esta época.  

Ahora que La Parka ha sufrido este lamentable y triste accidente, es inevitable hablar de casos más dramáticos, donde los gladiadores perdieron la vida en el ring. Los más recientes y mediáticos son los de Silver King y el Hijo del Perro Aguayo, quienes estaban en plena lucha cuando les llegó la muerte. 

El 11 de mayo de 2019, en una función de lucha libre en Londres, Inglaterra, Silver King enfrentaba a Juventud Guerrera, una serie de lances y llaves a ras de lona se desarrollaban con normalidad, pero tras una patada de Juventud fue que Silver ya no reaccionó de buena forma. La resolución: un infarto fue lo que causó su muerte

El caso del Hijo del Perro Aguayo evidenció la precariedad con la que se atendió, y atiende en algunos lugares, los accidentes de los luchadores. Fue en una función en el año 2015, en Tijuana, donde el Perro enfrentaba a Rey Mysterio Jr., quien realizó unas patadas comunes, pero Pedro Aguayo quedó inconsciente en las cuerdas, la atención médica no llegó y murió por la fractura de tres vertebras. Un hecho triste y que ayudó a pensar en mejorar los protocolos de ayuda médica. 

El legendario deportista Máscara Año 2000, inmortalizó una frase que vale la pena reproducir: “Sabemos que subimos al ring pero no sabemos si vamos a bajar”. Palabras con gran significado dentro del gremio luchístico, y para quienes seguimos este deporte.

Quizá sean pocos los casos de muertes y accidentes aparatosos, eso es porque son profesionales y han entrenado para no errar, hay que reconocerlo, pero también hay riesgos en cada lucha, es un espectáculo donde una equivocación puede catastrófica. Esperamos que La Parka se recupere y pueda continuar con su vida. El recuerdo de momentos tristes ayuda a recordar y pensar en que la lucha libre es una tradición mexicana, un deporte único y con riesgos. 

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