El tenis en México ha crecido de manera exponencial. La fórmula del
éxito que han conseguido de la mano la ATP (Asociación de Tenis
Profesional) y Mextenis no sólo posicionan los dos Abiertos en el país
como los mejores en su categoría en América Latina, sino que también
son fuentes de empleo y crecimiento turístico en las playas de
Acapulco y de Los Cabos.

Un caso muy particular es precisamente este último, donde las tierras
de Baja California Sur se volvieron sede desde el 2016 de un torneo
de tenis que empezó como experimento. Basado en el éxito que ya
representaba el ATP 500 de Acapulco, y por el cual pujan para lograr
convertir en 1000, Grupo Pegasso aventuró en el desierto de Cabo
San Lucas una cancha dura que se afilió a la máxima ley del deporte
blanco para arrancar en la categoría 250.

Foto: Raúl Durán

La escuela Cabo del Mar fue la encargada de albergar hasta esta
última edición la justa que, hasta ahora, no ha combinado la rama
femenil (WTA), únicamente varones en su modalidad de sigles y
dobles.

Al tratarse de una parada 250 en el tour ATP, el certamen de dobles
comienza en octavos de final, mientras que los singles son 28
participantes.
Dentro de estos últimos, el esfuerzo de José Antonio
Fernández, presidente del Abierto Los Cabos, ha sido bajo el objetivo
de contar con únicamente jugadores del top 100; en la edición 2019,
Guido Pellla, Taylor Fritz, Fabbio Fognini y Diego Schwartzman fueron
las cabezas, todos ellos en el top 30 y el italiano en el 10.

Otro de los grandes atractivos para que los jugadores importantes
deseen ir a la orilla del Mar de Cortés a jugar, es la bolsa de recompensa que entrega la organización: se trata de la más alta en su
ramo.

858,565 dólares

Es la bolsa acumulada que se puede llevar el ganador del torneo

3500 personas

Será la capacidad del nuevo estadio del Abierto Los Cabos 2020

Aunado a ello, el trato es un diferenciador dentro de la gira. El nuevo
hotel Solaz es la sede de los jugadores, un complejo de lujo que
entrega todas las comodidades (y más) para la recuperación de toda
la semana de participación.

Foto: Raúl Durán

El evento tiene vida de una semana en el verano, para la edición 2020
se han anunciado cambios en busca de cumplir con requisitos que
entreguen un nivel 500.
El primero de ellos es la construcción de un
estadio a las orillas del mar, a espaldas del Solaz.

El nuevo complejo tendrá capacidad para 3,500 personas y una
inversión total de 6 millones de dólares. La prioridad será levantar el
escenario principal y, para 2021, concluir el proceso que entregue un
total de 6 canchas de cemento
para seguir aumentando el éxito de la
gestión de Grupo Pegasso, misma que valora demasiado el presidente
de la ATP, Chris Kermode.

Foto: Raúl Durán

Bajo la puesta de sol y con larga vista a El Arco de Los Cabos, la final
de este año encontró a Schwartzman con Fritz, donde la multitud
tenía opiniones divididas, pues el primero, latinoamericano y
carismático, partía como favorito por su gran despliegue de tenis, pero
el segundo había eliminado a un atípico Fognini en semifinales.

El encuentro por el trofeo diseñado al estilo huichol dejó ganador al
argentino con parciales de 7-6 y 6-3, ambos prometieron volver para la
siguiente edición. Tan solo dos semanas después, el campeón
dormiría rankeado en el top 15 del mundo, prueba suficiente para
demostrar la valía del torneo.

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