La nueva generación de tenistas a nivel mundial ha demostrado que los retos de tomar la batuta en el deporte blanco están hechos para caer en su espalda.

Un año de transición

En esta edición del Tour ATP, los 4 grandes quedaron en manos de dos personajes totalmente reconocidos: Novak Djokovic abrió enero quedándose el Australian Open y, a mediados de año, venció en la final más larga de la historia de Wimbledon a Roger Federer. Por su parte, Rafa Nadal se proclamó campeón en la arcilla de Roland Garros y en el Arthur Ashe, sede del US Open.

Sin embargo, las jóvenes promesas se comienzan a volver realidades. En Acapulco, por ejemplo, Nick Kyrgios, de 23 años y un talento descomunal, venció en la ronda de octavos de final a Nadal, donde gestó una rivalidad especial y polémica con el español. Posteriormente, el australiano se convertiría en el ganador del Abierto Mexicano venciendo en la final a otro chico, Alexander Zverev.

Sumado a ello, se daba la cita del Indian Wells. Con un camino espectacular, Dominic Thiem llegaba a la final para verse las caras ante el siempre favorito Federer. Con un tenis espectacular, el austriaco se impuso y ganó el primer Masters 1000 del año.

Otro que tuvo un año sensacional, que le bastó para ponerse en el cuarto lugar del ranking, fue Daniil Medvedev, quien nunca había ganado un torneo Masters en su carrera, pero en este circuito consiguió añadir a sus vitrinas Cinccinati tras vencer 7-6 y 6-3 a David Goffin; más adelante también se quedó con Shanghai, donde se impuso al alemán, también prometedor, Alexander Zverev.

Para culminar un año en el que la NextGen planta cara para seguir una grandísima dinastía en el tenis, la Copa de Maestros dejó fuera en su fase de grupos a los dos mejores del Top 10; tanto Djokovic como Nadal no pudieron avanzar a semifinales, cosa que sí hicieron Tsitsipas y Zverev, mientras que del otro lado lo consiguieron Roger Federer y Dominic Thiem.

El griego Tsitsipas se quedó la última gran parada del año tras derrotar a Thiem, para, así, vislumbrar un 2020 en donde pueden escasear los títulos del Big Three.