El equipo ‘camotero’ cambió los botines por smartphones, los boletos por followers y los goles por tweets que generan mayor rivalidad en la vida virtual que en la deportiva.

Un deporte, dos canchas distintas

El futbol mexicano se encuentra dividido en tres grupos; el primero de ellos sostiene a los candidatos naturales al título, aquellos equipos que cada temporada gastan más de 20 millones de dólares para reforzar sus plantillas y que son considerados la minoría dentro de la Liga MX, como América, Cruz Azul, Rayados de Monterrey o Tigres.

Dentro de un segundo pelotón pueden encontrarse algunas escuadras que pasean 18 jornadas sin pena ni gloria por el certamen, otras que se mantienen en la pelea con bajos reflectores y también algunas que viven del pasado o de su vigente popularidad en cuanto a afición refiere, como Guadalajara, Pumas, Toluca, Santos, León y Pachuca.

Al fondo de la pelea, en un tercer cuadro, se concentran los equipos que en la cotidianidad rellenan el torneo; su palmarés es escaso, su participación grisácea y su convocatoria limitada. Juárez, Necaxa, Querétaro, Tijuana, San Luis, Morelia, Atlas y Puebla forman parte de este lugar.

El futbol global ha cambiado de manera radical con la inmersión de las redes sociales. En la actualidad, ser aficionado no sólo implica el alentar en la tribuna a los jugadores ni comprar la playera con el dorsal marcado con el ‘10’, sino consumir al club en su versión digital, interactuar con los futbolistas, seguirlos en su día a día y encontrar una imagen que forje la identidad virtual.

Aunque este precepto parece costar trabajo, inexplicablemente, adaptar a los clubes mexicanos ligados a la añeja institucionalidad y la comunicación en un solo sentido de fluidez, el Club Puebla ha experimentado un camino de júbilo gracias a la social media, pues no sólo se posiciona como uno de los clubes del tercer grupo con más seguidores, sino que su interacción a nivel continental, hasta septiembre de 2019, se encontraba entre el top 30 según datos de Deporfinanzas, sitio especializado en la estadística del deporte.

Foto: Especial

Mundos paralelos: los grandes de la cancha digital

Con 713,600 seguidores, la irreverencia y frescura que encuentra el conjunto de la Angelópolis en su Twitter es de un estilo similar al de grandes clubes internacionales como el Arsenal, Chelsea, Bayern Munich, Milan, Bayer Leverkusen o Manchester United, bromean con su presente futbolero: exacerban sus triunfos y se mofan de la derrota, pues el principio de ello, según Fernando Riviello, gerente de innovación del club, es entender que “si nosotros nos podíamos burlar de lo que nos pasaba, nadie podría burlarse de nosotros”.

La intención de hacerse notar no sólo queda ahí, el conjunto de ocho community managers, además de manejar las cuentas, se encarga de supervisar qué es lo que están haciendo otros clubes. No precisamente con la intención de replicar sus métodos, sino para iniciar una especie de conversación o trolleo con otros clubes, jugadores o, incluso, aficionados que arroban a la cuenta de ‘la franja’.

Un ejemplo concreto de lo anterior se dio el 15 de octubre. Por error, Chivas ofreció en su cuenta de Twitter uniformes de América diciendo “Nuevos plumajes azulcrema”; Puebla, quien no tenía nada que ver en dicha polémica y equivocación, aprovechó la oportunidad para responder al mensaje del ‘Rebaño’, “Oye, tío @Chivas, ¿cuánto me cobras por vender las mías? De inmediato los de la perla tapatía bloquearon la cuenta. Para esa fecha, el conjunto poblano se ubicaba en el penúltimo puesto de la Liga MX tras 13 partidos jugados, pues cosechaba 13 puntos.

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En la última jornada del Apertura 2019, Puebla se mantuvo en la posición 18 del torneo y enfrentaba a Necaxa, segundo lugar hasta el momento, de local. Bajo el hashtag #LaFranjaQueNosUne, los del centro del país golearon sorpresivamente 3-0 a los hidrocálidos, impidiendo que Mauro Quiroga, delantero necaxista, anotara y se vistiera de campeón de goleo individual en solitario, pues se quedó con 12 tantos, mismos que alcanzaría un día después Alan Pulido tras marcar con Chivas un doblete a Veracruz.

De nuevo las redes sociales de los ‘camoteros’ citaron a la cuenta de la Liga MX y arrobaron a Pulido para recordarle que gracias a ellos conseguía su primer campeonato de este estilo en su carrera.

Foto: Redes Sociales
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Aceptar la realidad, primer paso para el éxito

“Sean bienvenidos al estadio más cómodo de México… después de todo, tenemos un chingo de butacas”. Es el primer comentario que hace Fernando Riviello al aceptar la entrevista durante el último juego de Copa MX ante Cimarrones de Sonora, luego de las breves y sarcásticas palabras del operador de redes, es posible observar la sencillez, voluntad y humor que maneja como persona para reflejarlo en la cuenta del club.

Todo comenzó hace dos años, bajo la premisa de liberarse de los regímenes institucionales que manejaba el futbol mexicano y con el objetivo de generar valor en la marca Puebla, el club reclutó a Riviello, de 26 años de edad, un poblano experto en la comunicación efectiva con principios mercadológicos.

Ante todo, comenta que la intención es entrar en constante diálogo sin ofender a nadie con quien se interactúe, “la idea es que podamos divertirnos, reflejar la personalidad de quienes nos dedicamos a esto (el manejo de las cuentas) sin faltar al respeto a nadie; jugamos pesado pero no intentamos pasar la línea del respeto. Nos gusta subirnos al tren del mame, pero parte de ello es aprender dónde bajar”, comenta sentado en las butacas del Estadio Cuauhtémoc, un lugar al que también le han sacado el prestigio que concibe, pues en sus redes sociales lo conocen como el Dos Veces Mundialista, aludiendo a ser uno de los recintos que recibió la Copa del Mundo en México, tanto en 1970 como en 1986.

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Todo el equipo que trabaja en esta área del club es poblano y, aunque no hay línea editorial para el manejo de las redes y el trolleo a propios o extraños, sí saben cuál es el tipo de humor que maneja cada personaje, “todos tenemos una forma de ser y eso se expresa en los tweets, aunque no me lo creas, sin vernos escribir, sólo con leerlo en redes sociales, cada quien sabe qué escribió el otro”, añade.

La búsqueda de coherencia es una de las claves para que funcione este formato de redes sociales, pues, Fernando también comenta que tratan de que exista concordancia con el momento que vive el equipo dentro de la cancha, “Tenemos que saber lo que somos, no podemos creernos más que ello porque también la afición entiende el momento que vive el equipo en la cancha y nuestra labor es, evidentemente, respaldar al equipo desde nuestra trinchera”.

Uno de los momentos más activos de la cuenta es cuando el equipo se enfrasca en partidos, situación que puede parecer normal para todos los clubes, sin embargo, también en ello hay un cambio de relato, de cómo contar la historia del partido y hasta implicar faenas como “¡GOOOOOOOLOSINAS A 15 PESOS!”, simulando el gol, pidiendo perdón a los automovilistas por reventar cristales a balonazos que pasan lejos de la portería o utilizando cánticos ligados al futbol sudamericano.

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 “Sabemos que si buscas el resumen del partido o la cronología del mismo, los medios de comunicación te van a entregar el típico formato cuadrado que sólo te explica qué sucede en cada momento; nosotros tratamos de hacerlo divertido, de que si vas a leer lo que está pasando en el juego en nuestra cuenta, sea porque hay un diferenciador”, dice Riviello.

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El fenómeno de comunicación emergente se entiende desde el punto de quiebre bajo la creación de una realidad alternativa, donde las redes sociales manejan un discurso totalmente distinto a la realidad y cotidianidad de los eventos deportivos; se trata de una estrategia clara para posicionar la marca Puebla.

Pareciera que el objetivo es superar los resultados del primer equipo, uno de los coleros tanto en Liga MX como en Copa MX, pasándolos al segundo plano de la temática pero que, cuando el aficionado monitorea el timeline de Twitter, puede observar que se trata de convivir con la realidad aceptando el lugar que ocupa el club y visibilizando que, incluso en los momentos donde se precisa ver la hecatombe, #LaFranjaQueNosUne se siente con orgullo, con esperanza renovada semestre a semestre y con expectativas más altas en la conversación digital que en la cancha.