En la campaña 1987-1988, el cuadro de la monarquía se impuso a las Águilas del América por un presunto empate global de 5-5, sin embargo, 40 minutos más tarde, el árbitro llamó a los jugadores para salir al campo a tirar penales.

Polémica historia

Luego de empatar 2-2 el partido de ida en Michoacán, el 28 de junio de 1988 el Estadio Azteca era sede de la vuelta entre Monarcas y América: el juego se empató 2-2 en tiempo regular y 3-3 en la prórroga; todo parecía indicar que por goles de visita, la monarquía se metería a la final de dicho año, así lo hizo saber Miguel Salas, juez central del cotejo.

Con la derrota asimilida en el nido y los festejos en el vestidor de la visita, Alfredo Tena, capitán del América y Jorge Vieira, entrenador, fueron a buscar al referee para decirle que el reglamento no validaba el gol de visitante en tiempos extra, que había que tirar penales. Ante ello, Salas ingresó al vestuario de Morelia para comentarles la situación y pedirles que salieran a cobrar los penales, pero el conjunto del bajío se negó, hasta que el entonces gobernador de Michoacán, Luis Martínez Villacaña, los convenció.

Monarcas Morelia cayó desde el manchón por 3-1 y a la postre, los de Coapa se coronarían campeones al vencer en la final a los Pumas de la UNAM.