Me asaltaron y por no traer dinero, me golpearon, uno de ellos sacó una pistola y adiós pierna: Gustavo Estrada

Diseño: Renata Valdez.

Fue la noche de un martes del 2015 que él volvía a casa luego de la jornada diaria de trabajo en la Central de Abastos, uno de los centros de suministro de alimentos más grande del mundo. Gustavo fue interceptado por dos sujetos a dos calles de distancia de su casa, tras instantes de forcejeo y de que se escuchase el eco del disparo, quedó tirado sobre la acera.

P: ¿Cómo fue la noche en la que te sucedió el accidente?

R: Básicamente, mi historia se traduce como la consecuencia de la inseguridad que vivimos hoy en día. Era martes y venía de regreso del trabajo, aproximadamente eran las 10:30 de la noche. De repente, un carro se para y se me cierra, de éste se bajan dos tipos (el conductor y el copiloto), uno de ellos me dice las típicas palabras:

“Ya bailó, saca lo que traigas y demás insultos. En ese momento yo supe que me tocó perder y le dije: ‘cámara, ráyate, que el celular está chido y ni bloqueado está’. Él me responde ‘yo sé que tienes dinero, danos todo lo que tengas’ y le di como sesenta pesos en monedas”.

En ese momento él se enoja, pero nunca me imaginé que vendría más gente dentro del carro. Cuando estoy forcejeando, bajan los demás del auto y siento un fuerte golpe en la nuca, me imaginé que era una piedra o un palo, no pasó por mi cabeza que fuera una cacha.

A uno de ellos le di un golpe en la cara y en ese momento fue que bajaron los demás. Fue ahí que uno de los otros dos me dijo “Ah, te sientes muy chingón” me pone la pistola en la pierna y me dispara. Segundos después me pregunta “¿ya viste que te voy matar?”

Gustavo Estrada
Foto: Emilio Memije. Gustavo Estrada relata la noche que sucedió el accidente.

El “Chiris”, como lo apodan, permaneció recostado sobre la banqueta cerca de cuarenta minutos, en espera de la asistencia médica. Como es muy conocido por donde vive, en San Miguel Tototongo, adentrado en la alcaldía Iztapalapa, sus familiares y vecinos no tardaron en acercársele.

P: ¿En qué momento apareció el cuerpo médico?

R: Llegó la policía y me comentó ‘”sabes qué, no te podemos trasladar, necesitamos que llegue la ambulancia o los peritos” y les contesté ‘¿pero por qué? si les estoy diciendo que me acaban de asaltar’, a lo que me contestaron ‘sí, pero traes un balazo y nosotros no sabemos si realmente pasó lo que dices’. En ese momento uno de los señores me dijo:

Aparte de qué te quejas, si nada más fue un rozón, ¿por qué te estás quejando? Pasó lo clásico, no llegaba la ambulancia. Me había colocado mi cinturón en la pierna como un torniquete para detener la hemorragia, pensé que de algo iba a servir.

Gustavo Estrada

El abuelo de Gustavo, quien ha sido para él prácticamente su padre, se cansó de la espera y decidió llevárselo al hospital más cercano.

P: ¿Qué pasó en el hospital?

R: Me acuerdo que estaba cien por ciento consciente, en ningún momento perdí el conocimiento. Me cortaron el pantalón junto con el bóxer y tenía mucha más pena de que me vieran desnudo, que por el balazo. Llegó el médico a valorarme y me dijo:

¿Eres mayor de edad? y le digo ‘sí, acabo de cumplir los dieciocho años’ ‘ah pues mira, se está imprimiendo el formato, necesitamos que lo firmes porque te vamos que tener que amputar tu pierna y es una operación de ya’. Yo le pregunto ‘pero por qué’ y me dice ‘lo que pasa es que la bala pegó en una arteria y pues tenemos un riesgo de coágulo de sangre…ya lo platicamos con tu familia y está de acuerdo.”

Gustavo Estrada

En un abrir y cerrar de ojos

P: ¿Cómo fuiste asimilando un trauma tan grande?

R: Me metieron al quirófano pasada la media noche y, lamentablemente, para mi mala suerte no me pude dormir durante la operación, estuve consciente.

Me anestesiaron y no sentí absolutamente nada, pero el tú ver que te amputan una pierna como con una seguetita, es terrible. Es un trauma, es muy fuerte, pero tú decides cómo manejarlo. Por ejemplo, si muchas personas se quedan con las imágenes de una película de terror, ahora el ver en tu propio cuerpo cómo te están amputando alguna extremidad es impactante.

Gustavo Estrada
Foto: Especial.

Lo fui asimilando porque fui viendo cómo estaban pasando las cosas. Fue rápido, lloré lo que tenía que llorar sobre la operación, se perdieron varios sueños. Antes, mantenía las ganas de poder servir al Colegio Militar, pues desde pequeño soñaba con poder formar parte del Ejército mexicano.

La primera persona a la que Gustavo miró tras la operación fue a su madre. Al verle, le comentó en tono de broma “ahora sí empezaré cada día con el pie derecho”.

P: ¿Trataste de no verte tan vulnerable, en un intento por darle fuerza a tu familia?

R: Ahh sí, es una historia muy bonita (dice entre risas) porque, incluso, antes de perder la pierna, siempre he sido el que siempre anda echando despapaye en la casa, bromeando, jugando. Entonces, no quise que se perdiera esa expectativa de mí.

Mi madre entró en un mar de lágrimas, lamentándose por no haberme podido brindar los estudios necesarios y por otras situaciones y le dije ‘ya mamá, no llores tanto, velo por el lado positivo; si antes tenía mala suerte, ahora me voy a levantar con el pie derecho’.

Foto: Emilio Memije. Gustavo Estrada durante la Running Clinic México 2019

P: ¿En qué momento decidiste meterte de lleno a una nueva etapa como deportista? sabiendo que no eras cercano al deporte.

R: Ah, claro, a lo más que llegaba era a echarme unas cascaritas ahí en la colonia, nunca fui ni deportivo, ni atlético. Créeme que mi remoto acercamiento al futbol, fue más por tradición familiar que por otra cosa.

La mecánica automotriz me apasiona muchísimo, a lo mejor uno de mis sueños era poner una cadena de talleres, pero descubrí el deporte y sentí como un fuego. No sólo el correr, porque mira, cuando pierdes una pierna, muy difícilmente sueñas con caminar, por ende, el correr se te hace imposible.

Yo no soñaba con correr, soñaba simplemente con vivir mi vida normal, activa.

Gustavo Estrada

Un nuevo comenzar con Ottobock

Gustavo se rehabilitó en el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y gracias a su gran desarrollo y buena marcha, se le presentó la oportunidad de ser convocado al Running Clinic del 2017, en Argentina.

P: ¿Qué esperabas ver en Argentina?

R: A lo mejor me animé a ir más por la experiencia de viajar, pero allá me llenó. Se realizaron entrenamientos, carreras cortas y demás, pero al final de la carrera era el único loco que estaba corriendo como tonto, todo chueco y eso fue lo que le llamó la atención a Ottobock.

Foto: Emilio Memije. Gustavo explica a los aficionados y familiares de los participantes cada ejercicio del calentamiento durante la Running Clinic México 2019.

Vieron la manera de apoyarme acá en México con una prótesis deportiva y desde el primer momento me sentí como niño con juguete nuevo. Aunque corría muy lento, el sentir la brisa…no sé, fue algo que hizo explosión dentro de mí.

Gustavo Estrada

P: Cada participante y embajador de Ottobock tiene una historia detrás de sí y una razón por la que empujar, ¿cuál es tu principal motivo que te motiva a seguir de pie?

R: Claro, a mí me anima mucho el que las Running Clinics no sólo es correr o tus logros, sino que se trata de motivar, de impulsar a los demás a raíz de una historia. Por ejemplo, estoy muy motivado por la historia de Heinrich Popow, pero no quiero seguir su historia, voy a hacer mi historia. Quiero que mi historia motive a mucha más gente.

https://jugadaprefabricada.com/2019/12/02/la-ciudad-de-mexico-recibe-la-running-clinic-2019-la-carrera-que-cambia-la-percepcion-sobre-la-discapacidad/

P: ¿Cómo visualizas a México para recibir este tipo de eventos y qué tan informada crees que está la población civil sobre el uso de las prótesis?

R: México no está preparado para este tipo de eventos. Se notó mucho por redes sociales los comentarios negativos y críticas sobre la Running Clinic. De hecho, eso es algo que no me gusta de mi país, nos echamos tierra, en lugar de buscar apoyarnos.

Foto: RunningClinic.

A lo mejor fue poca audiencia, pero esas personas son las que realmente se llevan un mensaje a casa. Llegaron con la expectativa de ver una carrera de amputados y no fue eso, fue una carrera de sueños, de experiencia, de amor y se van de aquí caminando con el corazón abierto, con una expectativa de la vida, salen brillando de aquí cual Sol.

Foto: Emilio Memije. Gustavo Estrada compite en la carrera de 100m junto con Jorge Raniti, de Argentina.

Repito, México no está preparado para recibir estos eventos, porque existe una gran cantidad de amputados y lamentablemente ni siquiera conocen el uso de la prótesis.

Gustavo Estrada

P: ¿Cómo lidias con el hecho de que muchas personas ven la situación de usar una prótesis como si fuera algo que evocara lástima, en vez de causar empatía?

R: Créeme, déjame decirte que la lástima es algo que vende mucho, suena muy feo, pero así es. Cuando vemos a alguien que está en un semáforo con muletas, pues te la piensas dos veces el darle dinero, entonces, se aprovechan de la lástima y de ahí viene el malinchismo.

P: ¿Qué hecho consideras que tendría que suceder para que, en un futuro mediano, el deporte mexicano y los medios de comunicación fuesen igualitarios en el apoyo como lo puede ser hacia la Selección Mexicana de Futbol como para Gustavo Estrada, atleta mexicano que desea participar en Juegos Paralímpicos?

R: Fíjate, ese tema de lo que es el Gobierno no lo toco mucho, porque no estoy enojado, ni en desacuerdo con sus formas de gobernar, cada quien sabe cómo hacer su trabajo, pero, lamentablemente, me ha tocado ver la pura burocracia.

He luchado y lo más grande que le he pedido al Comité Olímpico Mexicano ha sido un desayuno y una comida. No les he pedido ni becas deportivas, ni calzado, ni nada más. Llevo año y medio entrenando y lo sigo esperando. Me ha tocado vender mis cosas; mi carro, mis videojuegos, mi celular, pero no es algo que me duela.

Si el Gobierno no me apoya, no me importa, voy a lograr mi sueño cueste lo que cueste.

Foto: Especial.

Gustavo también solicitó apoyo económico en la Alcaldía Iztapalapa, pero tampoco se lo dieron. Sin embargo, le brindaron una opción que no tenía contemplada hasta ese momento.

P: ¿Es más grande la satisfacción personal de ayudar e inspirar a chicos y grandes, que la poca remuneración que te pueda dejar?

R: Es un punto importante el que tocas de la alcaldía. Me ofrecieron un trabajo como tallerista deportivo y yo no tenía tampoco tan altas las expectativas. Poco a poco me llené de pasión, simplemente nació un sueño y ese sueño está siempre presente y lo vamos a lograr a toda costa.

En este último año y medio, Gustavo ha logrado un título estatal de la Ciudad de México, pero para poder correr en sus primeros Juegos Paralímpicos es necesario dar el gran salto.

P: Antes de pensar en Tokio, hay que ubicarse en Brasil ¿cómo vas a prepararte para competir en marzo próximo en el Grand Prix de allá?

R: Claro, ahorita me estoy preparando con el profesor Emmanuel Badillo, hemos dado excelentes resultados en poco tiempo y no pienso quedarle mal ni a él, ni a todos los que me están apoyando.

Gustavo Estrada supo superar una de las más grandes pruebas que la vida le ha puesto y mantiene el sueño de participar el año próximo durante los Juegos Paralímpicos de Tokio. A pesar de que reciba o no apoyo económico por parte del gobierno, su dedicación es aún más grande que las adversidades con las que se pueda cruzar en su camino.

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