Colombia y la URSS, feria de goles en Arica

El séptimo campeonato del mundo, celebrado en Chile durante el otoño de 1962, trajo consigo postales inolvidables. Aquel torneo vio debutar a Colombia en la máxima justa. La selección cafetalera ganó uno de los cuatro boletos disponibles para América tras vencer a Perú (2-1, global) en la llave 3 de los cruces continentales. Adolfo Pedernera, gloria del futbol argentino e ídolo absoluto de River Plate, comandó desde el banquillo a la histórica generación colombiana.

Para el estreno tan anhelado, el sorteo los emparejó con Uruguay en el primer cotejo. Los charrúas hicieron valer su jerarquía y ganaron 2-1. Luego de ese tropiezo, los pupilos de Pedernera lidiaron con uno de los equipos más poderosos de la época: la URSS, que dos años atrás se había coronado campeona de la Eurocopa, y cuyo capitán, Lev Yashin, era considerado el mejor guardameta del mundo.

Si la antesala no podía ser más imponente, la URSS arrancó el torneo con una contundente victoria de 2-0 sobre Yugoslavia, otra de las selecciones favoritas para llevarse el título. En el día de Arica, frente a 14 mil espectadores, los soviéticos mostraron su arsenal desde temprano. Así, al minuto 11 ya ganaban 3-0 con doblete de Valentin Ivanov, y uno más de Igor Chislenko.

El prólogo no podía ser peor. La goleada solo podía aumentar. Colombia, sin embargo, reaccionó por conducto de Germán Aceros: un potente derechazo dentro del área dejó sin posibilidad a la ‘Araña Negra’. En el segundo lapso, los europeos rápidamente retomaron la ventaja. Victor Ponedelnik, al 56′, envió a guardar el balón para colocar el 4-1.

Pese al resultado lapidario, los sudamericanos tenían reservada una dosis de pundonor. Durante el mediotiempo, Pedernera arengó al equipo y en los vestuarios se entonó el himno nacional. No podían marcharse con el orgullo pisoteado. De tal manera, al 68′, Marco Coll puso el 2-4 desde el córner: hasta el día de hoy, aquel es el único gol olímpico en la historia de los mundiales.

Cuatro minutos después, Antonio Rada encontró un balón en el punto penal; sin pensarlo dos veces, sacó un trallazo imparable para el mítico Yashin. Desbocados, los cafeteros no se conformarían con una derrota digna. Al 86′, Marino Klinger aprovechó una pelota en profundidad de Coll, dejó sembrado al mejor portero del mundo y definió ante la estupefacción de la zaga soviética. 4-4 en los cartones, con sabor a gloria para Colombia.

Luego de la gesta de Arica, el conjunto de Pedernera caería 5-0 frente a Yugoslavia, quedando fuera del certamen. La URSS, por su parte, avanzó a la siguiente ronda, en la que serían eliminados por los anfitriones. Sin embargo, aquel 3 de junio de 1962 le regaló al mundo una página de oro en los libros mundialistas. A 58 años de distancia, el Estadio Carlos Dittborn sigue gritando los ocho goles que colombianos y soviéticos le ofrendaron.

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