A 18 años de la trágica tarde en Jeonju

El futbol ha sido el deporte más importante para millones de mexicanos, aún tras las grandes penas que este ha llevado a tan pintorescos hogares. El 17 de junio del 2002 es un fecha de melancolía para el aficionado azteca, es la pena tatuada en el lugar más recóndito del imaginario colectivo nacional.

Luego de derrotar a Croacia y Ecuador, e igualar a la poderosa Italia, México superó la fase de grupos de la decimoséptima edición de la Copa del Mundo, disputada en Corea del Sur y Japón. Para la próxima cita, la de la máxima barrera histórica para el combinado tricolor, Javier Aguirre y sus dirigidos enfrentaron al frágil conjunto estadunidense, entonces comandado por Bruce Arena.

El partido obligó a miles de mexicanos a retrasar el sueño hasta las altas horas de la madrugada, para así poder disfrutar, vía televisiva, aquella cita de atardecer en Jeonju.

Javier el ‘Vasco’ Aguirre envió al terreno de juego a Oscar el ‘Conejo’ Pérez, Manuel Vidrio, Salvador Carmona, al capitán Rafael Márquez, Gerardo Torrado, Ramón Morales, Braulio Luna, Johan Rodríguez, Jared Borgetti, Cuauhtémoc Blanco y Jesús Arellano; mientras que por el conjunto de ‘las Barras y las Estrellas’ saltaron Brad Friedel, Gregg Berhalter, Pablo Mastroeni, Tony Sanneh, Eddie Pope, John O’Brien, Eddie Lewis, Claudio Reyna, Josh Wolff, Landon Donovan y Brian McBride, estos últimos dos encargados de hundir al frente azteca.

México en 2002. Foto: especial.

La barrera que en 1994 y 1998 frenó las pretensiones nacionales, ahora parecía posarse en el escenario perfecto para ser superada. Desde abajo hasta la parte alta, México parecía contar con elementos clave para sus aspiraciones: los reflejos del ‘Conejo‘ Pérez, el liderazgo del novel Rafael Márquez, el encare de Blanco como un enganche renacido, la letalidad de Jared Borgetti, el empuje y entrega del mediocampista Gerardo Torrado, y un banquillo con profundidad.

Al son del silbatazo inicial, producto del brasileño Vítor Melo Pereira, México y Estados Unidos iniciaban una nueva edición de una de las rivalidades continentales más arraigadas; pero poco duró el optimismo, pues, apenas al minuto 8′, Claudio Reyna desbordó por el sector derecho, metió un centro que Josh Wolff retrasó para que, con un derechazo mortífero, Brian McBride venciera al guardameta cementero.

Muy temprano, la impaciencia del ‘Vasco’ se reflejó cuando decidió sustituir a Ramón Morales por el histórico y disminuido Luis ‘Matador’ Hernández. La intención de Aguirre no encontró la luz en el inadvertido partido de Hernández Carreón. Estados Unidos pronto sintió la tranquilidad que la escasa claridad ofensiva rival ofreció.

Para el minuto 66′, el equipo norteamericano gestó la estocada que mandó a la lona a la selección mexicana; en un contragolpe veloz y agresivo, Landon Donovan remató de cabeza dentro del área el pase de Eddie Lewis.

Y por si el 2-0 no fuera suficiente, Rafael Márquez perdió la cabeza y se hizo expulsar al 88′; de cualquier manera la sangre parecía no correr más en las venas de los tricolores. Aguirre realizó los dos últimos cambios que, además de reflejar desesperación, poco aportaron al desenlace de una nueva caída mundialista.

Expulsión de Rafael Márquez vs Estados Unidos, en 2002. Foto: especial.

Aquella tarde, el muro de los cuartos de final creció, las lagrimas inundaron el estadio de Jeonju y miles de corazones mexicanos quedaron tatuados con la nueva máxima pena.

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