Palmeiras, Campeón de América: la nostalgia que se convirtió en alegría

Palmeiras-Campeón

Palmeiras y Santos se enfrentaron en la cancha del Maracaná en la Final de la Copa Libertadores, donde un gol de último minuto le dio su segundo trofeo continental a Palmeiras.

En la tierra del carnaval, la samba y el futbol de ‘jogo-bonito’, el color y los gritos ensordecedores de la afición son los ausentes. El ‘Maracaná’ de Río de Janeiro, el que otrora fuera el estadio más grande del mundo, hoy sólo cuenta con apenas 5 mil espectadores. El ‘Clásico da saudade’ de esta final es el reflejo de una fiesta atípica entre dos equipos históricos de Brasil (Palmeiras y Santos) en busca de la gloria de una Copa Libertadores.

Definan ‘saudade’, por favor

Si hay una palabra del portugués que no tiene traducción directa es ‘saudade’. Pregúntese el lector si alguna vez echó de menos algo en sus recuerdos, algo cuya añoranza puede traer consigo las sonrisas y las rabietas de un momento tan simple y tan épico a su vez, que la sensación de nostalgia y de llanto acompañan. Eso es lo más parecido a la ‘saudade’. En español puede entenderse como “nostalgia o añoranza”, pero engloba muchas más emociones para sólo definirlo con dos palabras.

El “Clásico da Saudade”, o el derbi de la nostalgia, enfrenta a dos equipos con la añoranza de volver a levantar el más importante título continental. El Palmeiras-Santos es un clásico que data de 1915, pero que en 1960 alcanzó su clímax y su confirmación como uno de los duelos más pasionales de Sao Paulo, donde el Palmeiras-Corinthians es el derbi por excelencia.

De la época de “O’ Rei” Pelé (Santos) y Ademir da Guia (Palmeiras) sólo queda justo la añoranza. Hoy Jefferson Soteldo es el heredero de aquella mítica playera 10 del ‘peixe’, mientras que Luiz Adriano porta el dorsal que dejó Ademir.

¿Leones contra tigres?

La magia de esa década de 1960 cambió por un futbol ríspido, lleno de mucha entrega pero pocas emociones. Las estadísticas son contundentes luego de 90 minutos. Ocho disparos de los cuáles sólo cuatro fueron al arco (dos por bando) y más del 45 por ciento de la disputa por el balón en el medio campo.

No hay samba, ni ‘joga-bonito’, pero sí constantes enfrentamientos entre jugadores que exageran cada contacto. La mejor emoción del partido llegó con una chilena al minuto 89. Weberton Pereira atrapó el balón y aunque se agregaron 8 minutos, la prórroga parecía inevitable.

Sin temor al rival, ni a la ‘maldición’

Lo extracancha acapara más la atención. Desde antes del partido, Marinho (Santos) fue el primero en incendiar las redes con una foto donde tocó el trofeo de camino a la cancha, algo que se considera de mala suerte; aunque en 2019, Gabigol hizo lo propio ante River y fue la figura del partido.

De saque de banda, a Campeón de América

Los tiempos extra parecen inevitables en la cancha del Mário Filho, pero Marcos Rocha tiene deparado un cambio radical en la crónica del partido. Lo que parecía un simple saque de banda, le dio un giro de 180°. Cuando ‘Cuca’ se aprestaba a tomar el balón, Marcos Rocha lo empujó para tomar el esférico y fue entonces cuando cundió el descontrol y la desatención.

La molestia de los jugadores del ‘Peixe’ no se hizo esperar y de inmediato se abalanzaron para empujar a Rocha, quien se vio apoyado por sus compañeros. ‘Cuca’ salió perdiendo en la gresca y se fue expulsado. El estratega albinegro apenas se dispuso a acomodarse en las gradas, en medio del apapacho de sus 2 mil 500 hinchas, cuando llegó el culmen del descontrol.

Breno Lopes, el héroe de Palmeiras

Se jugaba el 90+8′ con 19 segundos cuando el partido se reanudó y entonces Roni envió un centro a segundo poste donde encontró a Breno Lopes (ingresado en el 85′) en lo más alto del área para cabecear a contrapié y desatar la locura de la fanaticada del “verdao“.

La euforia del campeón y su olvido del COVID-19

Con el tiempo a punto de extinguirse, Palmeiras sólo tuvo que sobrellevar el resto del juego. Evidentemente Santos estaba ‘noqueado’ y sólo se esperaba a que cayera a la lona. Fue al 90+14′ cuando llegó el silbatazo final y el culmen de un torneo que tardó más de un año en concluir.

En medio de la algarabía, los hinchas de Palmeiras ingresaron a la cancha para abrazar a sus ídolos, en un momento donde el COVID-19 pareció quedar en el olvido de aficionados y jugadores, aún cuando van a disputar el Mundial de Clubes y su país (Brasil) ocupa el segundo lugar mundial de mortandad por la pandemia con más de 221 mil fallecimientos (según datos de la Universidad John Hopkins).

El primer Palmeiras-Santos en una Final continental no fue uno de esos partidos memorables en la historia de la Libertadores. Tampoco se acerca a los grandes juegos que estos equipos disputaron en 1960, pero sí guardará consigo la nostalgia por la ausencia de un futbol vistoso, una nostalgia prácticamente idéntica a la de un estadio que añora el regreso de la alegría de los aficionados, de la fiesta de unas gradas llenas.

Palmeiras se queda con la alegría de su segunda Libertadores, mientras que Santos le dará un nuevo significado a la palabra ‘Saudade’ cuando recuerden esta Final. Nostalgia resulta una palabra insuficiente para describir el sentimiento de una derrota.

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